Qué comer antes y después de entrenar (y la verdad sobre el ayuno que nadie te cuenta)

Voy a ser directa: hay demasiada información suelta en internet sobre esto, y la mayoría está desfasada, mal explicada, o directamente inventada.
He entrenado en ayunas, he comido pasta antes de pesas, me he tomado pre-entrenos de sabores imposibles y he corrido con el estómago lleno. He aprendido más de mis errores que de cualquier artículo. Así que lo que te cuento aquí viene tanto de la evidencia como de lo que realmente funciona con mujeres reales que entrenan.
Vamos por partes.
1. Antes de entrenar: qué comer y cuándo
Lo primero que tienes que entender es que el timing depende de cuánto tiempo tienes, no de ninguna regla mágica.
Si tienes 2-3 horas antes de entrenar
Tienes margen para hacer una comida completa: carbohidratos, proteína y algo de grasa. Lo ideal en este caso es una comida equilibrada que combine las tres fuentes de energía.
Ejemplos reales:
- Avena cocida con plátano + 2 huevos revueltos
- Arroz con pollo a la plancha y aguacate
- Tostadas de centeno con salmón y queso fresco
Tu cuerpo tendrá tiempo de digerirlo bien y llegará al entreno con energía disponible.
Si tienes 1-1,5 horas
Reduce el tamaño y simplifica. Nada pesado, nada muy graso. La grasa ralentiza la digestión y puede dejarte con el estómago revuelto a mitad del entreno.
Ejemplos reales:
- Yogur griego con plátano y un poco de granola
- Tostada con pavo y queso fresco
- Tortita de avena con miel
Si tienes 30-60 minutos
Aquí ya no es momento de comer bien. Es momento de comer rápido y fácil: algo que te dé glucosa disponible sin pesarte.
Ejemplos reales:
- Un plátano solo
- Un puñado de dátiles
- Una pieza de fruta con unas pocas nueces
Nota de evidencia: Para sesiones de alta intensidad, un snack ligero de carbohidratos con algo de proteína 30-45 minutos antes funciona bien; para fuerza e hipertrofia, lo ideal es dar un margen un poco mayor. [Fuente: Start to Fit, 2026]
Y algo importante que muchas pasan por alto: la diferencia entre entrenar habiendo comido o en ayunas tiene un impacto mucho mayor en el rendimiento que los pequeños detalles de cuándo exactamente comiste, siempre que la diferencia entre comidas no sea de más de 90 minutos. [Fuente: PMC / What Should I Eat Before Exercise]
O sea, no te obsesiones con los minutos exactos. Obsesiónate con llegar a entrenar con energía.
2. Los pre-entrenos: cuándo sí y cuándo no
Los suplementos pre-entreno no son malos por defecto, pero hay que entender para qué sirven de verdad, porque mucha gente los toma sin necesitarlos o en el momento equivocado.
Lo que suelen llevar:

Cafeína. El más estudiado y el más efectivo. Mejora el rendimiento, el foco y reduce la percepción del esfuerzo. Dosis habitual en suplementos: 150-200mg.
Beta-alanina. Esa sensación de hormigueo que algunas sienten a los pocos minutos de tomarlo. Puede retrasar la fatiga en esfuerzos de alta intensidad. Completamente normal, no es ninguna reacción rara.
Creatina. No es un pre-entreno propiamente dicho, pero muchos la incluyen. Tiene evidencia sólida para fuerza e hipertrofia.
Arginina / citrulina. Para mejorar el flujo sanguíneo y el “pump”. Menos impacto real en rendimiento que los anteriores.
¿Cuándo los recomiendo? Cuando ya comes bien alrededor del entrenamiento y buscas ese extra de foco o de rendimiento. Si llevas meses sin dormir bien, comiendo fatal y con estrés, ningún pre-entreno del mundo va a salvarte la sesión.
¿Cuándo no los recomiendo? Si entrenas a última hora del día. La cafeína tiene una vida media de 5-6 horas y puede arruinarte el sueño, que es cuando de verdad recuperas.
3. Después de entrenar: el mito de la ventana anabólica
Seguro que en algún momento alguien te dijo que tenías que tomarte una proteína en los 30 minutos exactos después de entrenar o “lo perdías todo”. Pues bien: eso era marketing, no ciencia.
El concepto de la “ventana anabólica post-entreno” — esa idea de que existe un tiempo muy limitado después de entrenar para optimizar la síntesis proteíca — ha sido puesto en cuestión por la investigación más reciente. [Fuente: Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 2018]
Mientras consumas suficiente proteína a lo largo del día, la ingesta inmediata post-entreno no es tan crítica como se creía. Lo que más influye en los resultados a largo plazo es la ingesta diaria total de proteína y cómo la distribuyes. [Fuente: IJ & Jeanné Wagner JCC, 2025]
Una meta-análisis de Schoenfeld de 2013 no encontró efectos significativos del timing de proteína sobre fuerza o hipertrofia cuando la ingesta diaria total estaba igualada. La ventana real post-entreno es de unas 2-3 horas, no 30 minutos. Y si comiste antes de entrenar, esa comida también cuenta. [Fuente: TTrening / Nutrient Timing Guide]
Qué comer después de entrenar:
Proteína de calidad (20-40g) más carbohidratos para reponer el glucógeno. Más importante cuanto más intensa haya sido la sesión.
- Después de fuerza: pollo con arroz y verduras, una tortilla con patata, yogur griego con avena y fruta.
- Después de cardio suave: algo más ligero está bien. Un batido de proteína con plátano, queso con fruta.
- Después de HIIT: prioriza los carbohidratos. Tu glucógeno ha bajado más y necesita reponerse.
Un dato que sí tiene buena evidencia: tomar proteína antes de dormir aumenta las tasas de síntesis proteica muscular durante la recuperación nocturna. [Fuente: PMC / Pre-sleep Protein Ingestion, 2023]
Si te cuesta llegar a tu ingesta diaria de proteína, la cena es un buen momento para reforzarla. Yogur griego, requesón, o proteína en polvo mezclada con algo antes de dormir.
4. Qué cambia según el tipo de entrenamiento
No es lo mismo preparar una sesión de fuerza que una de cardio o un HIIT.
Fuerza / hipertrofia
El glucógeno es tu combustible principal. Llegar con los depósitos vacíos afecta al rendimiento y a la calidad de las series.
- Pre: carbohidratos + proteína, 1,5-2h antes.
- Post: proteína + carbohidratos para recuperación muscular.
Cardio de intensidad media-baja (45-60 min)
Menos exigente en cuanto a glucógeno disponible. Si has comido en las últimas 2-3 horas, probablemente llegues bien.
- Pre: no necesitas carga extra si ya has comido. Un snack ligero si llevas muchas horas sin comer.
- Post: una comida equilibrada, sin prisa.
HIIT / alta intensidad
Aquí el glucógeno importa mucho. El rendimiento cae de forma más marcada cuando no tienes energía disponible.
- Pre: fundamental no llegar en ayunas. Aunque sea algo pequeño.
- Post: prioridad en recuperar glucógeno + proteína lo antes posible dentro de esas 2-3 horas.
5. Entrenar en ayunas: la realidad sin drama
Aquí me paro más porque es un tema que genera mucha confusión, sobre todo en mujeres.
Una revisión sistemática reciente concluye que, en general, entrenar en ayunas o habiendo comido no produce diferencias significativas en masa muscular, hipertrofia ni fuerza máxima. [Fuente: ScienceDirect / Resistance Training Fasted vs Fed, 2025]
O sea, si comes bien a lo largo del día, el hecho de entrenar en ayunas no te va a hacer perder músculos automáticamente.
Una meta-análisis de 2023 con 28 ensayos muestra que ejercitarse sin carbohidratos recientes aumenta la movilización de ácidos grasos y puede mejorar la flexibilidad metabólica. Pero el glucógeno depletado combinado con el cortisol elevado puede dificultar el rendimiento en sesiones intensas y prolongadas. [Fuente: BodySpec, 2025]
Un estudio de 2024 en adultos sanos no encontró diferencias en gasto energético ni en glucosa intersticial entre entrenar en ayunas o habiendo comido, sugiriendo que ambas estrategias son intercambiables para muchos objetivos. [Fuente: PubMed / Effects of Overnight-Fasted vs Fed Exercise, 2024]
¿Entrenas en ayunas para quemar más grasa? Esto es lo que dice la evidencia.
Aquí hay un mito muy extendido que merece su propio apartado: que entrenar en ayunas hace que quemes más grasa y por tanto adelgaces más. Es verdad a medias, y esa media verdad es la que confunde a tanta gente.
Sí, en el momento del entreno, tu cuerpo oxida más grasa en ayunas. Eso es real. El problema es lo que pasa después: el cuerpo lo compensa. Una vez que comes, la oxidación de grasa baja para compensar lo que había subido durante el ejercicio. [Fuente: MDPI / Effect of Overnight Fasted Exercise on Weight Loss, 2017]
Varios estudios que han medido la oxidación de grasa completa a lo largo de 24 horas no encuentran diferencias significativas entre entrenar en ayunas o habiendo comido, una vez que se iguala la ingesta calórica total del día. De hecho, hay investigaciones que apuntan a que la oxidación de grasa en 24 horas puede ser ligeramente mayor entrenando en estado fed. [Fuente: Evidence Based Athlete]
Dicho de otra forma: lo que determina si pierdes grasa o no es el balance calórico total del día, no si desayunaste antes de entrenar. Cuando los investigadores igualan la ingesta calórica y el volumen de entrenamiento entre grupos, las supuestas ventajas del ayuno desaparecen. [Fuente: ScienceDirect / Fasted vs Fed Exercise: Glucose and Lipid Metabolism, 2025]
Hay un matiz interesante, eso sí: si entrenas antes del desayuno y luego no compensas comiendo más de lo habitual, el déficit transitorio de glucógeno puede mantener la oxidación de grasa algo más elevada el resto del día. Pero ese efecto se anula en cuanto la ingesta calórica sube. Y muchas, después de un entreno en ayunas, comen más sin darse cuenta.
Mi opinión como entrenadora:
Para cardio suave por la mañana, o si simplemente no te entra nada antes de las 7h, entrenar en ayunas puede funcionar perfectamente. 45 minutos de cardio ligero en ayunas no te va a comer el músculo.
Para HIIT o sesiones de fuerza con volumen alto: lo desaconsejo. La investigación registra caídas de entre el 3 y el 6% en potencia pico y volumen durante sesiones de alta intensidad en ayunas, especialmente tras más de 14 horas sin comer. [Fuente: BodySpec, 2025]
En mujeres, hay algo que no se habla suficiente:
Cuando el cerebro percibe una caída en la disponibilidad de nutrientes, especialmente carbohidratos, se producen cambios en neuropéptidos que estimulan la conservación de energía. Añade el estrés del ejercicio y hay más cambios hormonales. A largo plazo, si la demanda energética no se cubre, la actividad tiroidea puede bajar, los ciclos menstruales pueden volverse irregulares y se puede observar un aumento de grasa corporal. [Fuente: Black Iron Nutrition]
Esto no significa que entrenar en ayunas sea peligroso per se. Significa que si ya comes poco, estás con estrés crónico, duermes mal, y encima te metes un HIIT en ayunas a las 6 de la mañana, tu cuerpo no lo va a leer como salud. Lo va a leer como amenaza.
Conclusión práctica: El ayuno no es la clave para quemar más grasa. El balance energético total y la distribución de macros a lo largo del día importan mucho más. Haz lo que te permita rendir bien y ser consistente.
¿Entrenas pero no ves resultados?
Si has llegado hasta aquí y te has reconocido en algún punto, tal vez el problema no es que hagas las cosas mal. Es que nadie te ha explicado cómo organizarlo todo junto: el entrenamiento, la alimentación, el timing, y lo que necesita específicamente tu cuerpo.
Eso es exactamente lo que hago en mis asesorías personalizadas.
No te entrego un plan genérico y desaparezco. Me siento contigo, analizamos qué está pasando, y construimos una estrategia que encaje con tu vida real, no con la vida ideal que nadie tiene.

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La información de este artículo tiene únicamente fines educativos e informativos y no sustituye en ningún caso la valoración, diagnóstico o tratamiento de un profesional médico; si tienes alguna condición de salud o necesitas orientación específica, consulta siempre con un médico o especialista cualificado.



